En 1992, el taller Gianni Rodari, estaba en todo su esplendor, aparte de los talleres de creación literaria, artes plásticas, periodismo y teatro, nos abocamos con un entusiasmo delirante -y limitada economía- a la publicación de cuentos, poemas, dibujos, en fin, textos de ñiñ@s y chic@s que escribieran y sobre todo que tuvieran algo que decir. Empezamos, con amigos infaltables: Sarah (hermana del alma), Paola-Paula, Esteban, Marco Miguel....a promover pequeñas plaquetas. Sólo salieron 3, muy a nuestro esforzado pesar: "Hablo contigo, camita" un homenaje al chileno Gonzalo Rojas -que hace unos días cité- en la que se incluían a los más jóvenes de los talleres (13-17 años); "La trampa de gasa", con poemas de un grupo de amigas que escribíamos en torno a la UNIFE y sobre todo al amigo y excelente poeta: Rafael Dávila-Franco... y una revistita de los más pequeñ@s: MONTON DE CACHIVACHES...-la engreída-

En ese contexto les presento un poema mío del 92, que apareció en "La trampa de gasa", luego le adjunto el dibujito del ave del paraíso que lo acompañaba. Poco a poco, iré buscando, encontrando, rindiéndome con más de lo mío....y sobre todo ofrendándotelo, amig@ y paciente lector....
Esta dedicado a un pequeño gran amor y ahí va...

COSMOS

para mi pequeñito
gato nube pez dorado sueño

De tu mirada nacen cada día peces y nubes

cada mañana cuando te desovillas
y logras escaparte de la maraña tenue de tus sueños
una lágrima torpemente sostenida pierde compostura
y cae rápido
al ya despierto suelo
y nace la paz.

Cada cosa vuelve entonces a ocupar su lugar:

los peces recorren millas en tu parpadeo dudoso de
-aún es pronto-
y vuelan a perderse en el lejano fondo

verde-dorado nadan
dorado-rojo se emocionan y dan vueltas vueltas
en el fondo-fondo
dorado-dorado se pierden entre corales
y nuevos sueños

las nubes suben henchidas a ocupar su puesto
emocionadas panzonas
se posan sobre ti y giran
y son pequeñamente felices
mientras explotan empapando tu jean
y tus cabellos largos

Y cada noche cuando vuelves cansado
y sienten el arrastrarse de tus pasos en las gradas
se esconden tras el muro de tu ventana sin cortina
ni nombre
y esperan murmurando recuerdos y secretos
-que tu piensas gatos o carros-
y cuando entras
-tintineo de llaves y espera-
entran también trémulas
y cuando te acuestas y buscas dormir
vuelven a hacer su guarida en tu tristeza.

mirella