los pasos persiguiendo sombras
en ellas todo risas
sonrisas
a veces creo que las alas se me han roto
pero miro atrás
y estás
camino de miguitas de pan
sepia
sombra traviesa
sacandome la lengua
los pasos persiguiendo sombras
en ellas todo risas
sonrisas
a veces creo que las alas se me han roto
pero miro atrás
y estás
camino de miguitas de pan
sepia
sombra traviesa
sacandome la lengua
es lindo volver a esta casita
despues de tanto tiempo...
son dias algo cargados, medio nublados
y hacia el final del camino solo se ve un árbol algo seco
y un charquito
en el charquito una rana perdida se conforma
yo no quiero conformarme
pero no sé
ahorita todo es raro
mi corazon es un paquetito abandonado a la vera del camino
y yo lo miro desde aca
y me da penita
pero nada puedo ser hacer
solo esperar
quizas como en los cuentos para niños
salga el arco iris
y yo lo cruce brincando
seguida por un gato de cola esponjada
que no sonríe porque le parece poco elegante
pero en fin es un cuento con final abierto
puede ser eso
o compartir el charquito
o regar el árbol o podarlo
o sacar la lengua y dar la vuelta....
no sé.... quizas solo haga algo poco decoroso
molestando al gato
y a tantos.
besos
besitos
sacada de lengua
etc
etc
etc
toy harta.![]()
Sonata en luna mayor
Para ti
I
El mar lame la arena,
embravecido,
ávido,
explotando en espuma,
estallando en risueña magia contra las rocas:
carcajada eterna de su ardoroso poder.
Todo él brilla bajo la luna
que acuna sus besos voraces.
II
El mar reposa en la arena,
tranquilo se acerca,
besa leve y se va
pero se va cerca
y vuelve:
en embestida,
en espuma,
en magia,
en vida.
III
Tú a mi lado
tu respiración enciende mis besos
como quien prende velas en noche oscura,
se iluminan mis besos más ávidos
que se acercan
te buscan
rebuscan
estallan en ti
que brillas
brillas
brillas.
IV
Tu lengua lame mi alma,
esculca
escarba
saca lo que quiere de mí.
Exploto en estrellas.
Me acuna tu luna,
me alumbra tu risa,
me eriza tu voz.
V
El mar en calma,
un cielo tan celeste que parece
que lo pintaste tú mismo, mi niño
con un crayón.
A mi corazón lo iluminaste de rosa,
a mi sonrisa le diste la forma exacta de mil estrellas.
Tu piel la he pintado yo
del color que me gusta pero más encendido.
tu sonrisa se acuna en mi sonrisa
un eterno cuarto menguante
que crece y crece.
en fin...
sin cursilería y con toda ella, como debe ser.
de
mirella
Paralicia
La felicidad se viste pronto de colores y llama a la puerta. Mi vientre crece libre y sin medida y ya estuvo el pan. Empiezan a salirte algunas pecas, los dientes caídos renacen más bonitos, tu cabello crece, landoso como el mío… bailamos divertidas inventando nuevos ritmos y soñamos sueños fabulosos con retazos de nuestros más queridos cuentos. Compañera, te acompasas a mi vida como un canto perfectamente aprendido. Bellos poemas se desprenden de tus ojos y vuelan a enredarse entre las nubes y las flores. Y sólo yo entiendo ese loco corazón, tan hermanito del mío: mi chiquilla, mi pequeña, amiga. Podría acaso estar triste si trinas a mi lado. ¡Oh! Todos los miedos se me van si tú me calmas. Todas las penas se vuelven juguetitos que se caen perdidos al filo de la noche. Sonríe pequeñita, el amor nació contigo para instalarse eterno en mi sonrisa.
Mirella Rivera
conversaba con una amiga sobre mi decisión de marcharme, de cambiar de vida... pensaba:
ella acaba de iniciar una relación, sus anhelos van más por ese lado.... tal amigo está a punto de ser padre: una ventanita nueva se abre en su vida....
pensaba que la vida de cada uno gira en direcciones diferentes y, que en este espacio pequeño, una escuela, un microcosmos: 250 vidas giran cada una en una órbita distinta, cada una a una velocidad diferente, cada una a un ritmo tan distinto que son pocas las que logran coincidir por lapsos largos...
es como cuando estudiábamos en primero teoría de conjuntos, entonces el conjunto tú y el conjunto yo se unen en un punto: un tema, una amistad, un trabajo, una pareja, una situación determinada. Ningún círculo deja de girar: puede lentificarse, se enrredará en algún momento, en otros se acompasarán...pero no se pueden unir. Justine, la de Durrell hablaba de la solitud. Cada uno en su propia órbita, ningún ser ocupará nunca el espacio del otro, estamos felizmente condenados... seremos individuos únicos girando en nuestra propia órbita cargada de felicidad y de inevitables miserias...
cada uno gira para su propio lado, mil órbitas invisibles se cruzan conmigo.... la esquina izquierda de tu órbita roza la mía y el destino, la divinidad, tu aura intensa, no permiten que se junten... Mi órbita roza la tuya y tu corazón la acoge con tanta naturalidad que marchamos acompasados, caminando al mismo ritmo que la lluvia que suena como música de fondo de esta nueva película que sabemos que pronto terminará.
los días pasan como rayos de luz o como peces
hermosos y difíciles de atrapar...
a veces me lleno de una energía que a mi misma me sorprende
soy tan feliz
la nueva vida me espera con los brazos abiertos
y una sonrisota
puedo caminar despacito o correr
lo que no debo es detenerme
ATENCIÒN ATENCIÒN
mejor huyan de mí
puede ser dañino y contagioso
no te ofendas
solo dejame pasar
que estoy lo suficientemente feliz.
estas tardes de invierno son las que me incitan a huir...
a las justas siento mis pies y en su lugar unas piedras oscuras, punzantes y dolorosas me pegan al suelo.... -y yo que aspiro al cielo-
me abrigo tanto que me pierdo, me escondo bajo tantas capas que si quisieras verme, solo podrías ver mis ojos.
Este frío me enferma,
me bloquea,
me burla,
me ensimisma.
Lástima que acá, adentro, no estés tú.
Solo apunto mi tristeza, porque apenas si sé dibujar. Tomo notas absurdas para no olvidarme lo mucho que extraño tu calor, tu color, el tono exacto de tu ternura. Si tan solo llegaras de sorpresa con tu mirada de cielo ensolecido todo esto terminaría y no estaría acá sentada, abrazada de mis piernas, buscándote en tontas palabras que se escapan de mis dedos que evitan congelarse. Te convoco de la forma más torpe. Yo la muda. la ciega. la sorda de tu voz.Te invoco con tanta debilidad que perdono sin más tu eterna ausencia.
mirella